Carlos “Petete” Almirón, militante social de 23 años, fue una de las víctimas de la represión policial de las jornadas trágicas del 19 y 20 de diciembre de 2001. Su madre y su compañero de militancia lo recuerdan.

El colegio Francisco Ramírez, cuyo centro de estudiantes lleva hoy el nombre del pibe muerto por un balazo en el pecho.
“Carlos me enseñó que las cosas se transforman cuando las políticas son activas”, advierte con orgullo Estévez, mientras el colectivo zigzaguea por las calles lanusenses hacia la casa de Marta Almirón, madre de Petete. Fotos de Carlos cubren la mesa de la vivienda de Lomas de Zamora.

Aunque nació prematuro y con una parálisis cerebral, Petete salió adelante. Se había anotado en el CBC de Avellaneda y se ganaba la vida colocando membranas con su padrastro. Marta vio a su hijo, por última vez, el 19 de diciembre. Ese día le enseñó a hacer omelet. “Carlos siempre decía que iba a ser ‘profesor de profesores’, que me iba a traer plata ‘a carretilladas’ –recuerda Marta con una sonrisa–. Yo le respondía: ‘¡Ay, hijo, cómo soñás!’.” A partir del asesinato de su hijo, la mujer tuvo que comenzar un tratamiento psiquiátrico.

“Estamos esperando que algún día se juzgue desde De la Rúa para abajo. Después puedo morirme tranquila”, exige Marta, y rezonga porque el 20 de diciembre cada vez se recuerda menos. Estévez se suma al reclamo de Justicia. Con los ojos llenos de lágrimas, advierte: “Sería importante que los presidentes democráticos que tapizaron las calles con la sangre del pueblo comiencen a pagar por sus errores. Si a menos de una semana de haber asumido como presidente tenía tres muertos y se fue con 39, lo de De la Rúa no fue una casualidad”.

Publicado en la edición de diciembre de la revista Caras y Caretas

María del Carmen Verdú representa a la familia de Carlos “Petete” Almirón, una de las víctimas. Las querellas por las muertes del 19 y 20 se unificaron y cuentan con su patrocinio, el del CELS y del abogado Rodolfo Yanzón. La titular de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) señala que la causa por la muerte de Carlos Almirón es una de las que no podrá avanzar más allá de la instrucción. “En el caso de ‘Petete’ se produce una descarga cerrada de armas largas –advierte la abogada–, después de haber tirado bombas de humo, desde el pelotón de combate que dirigía (el subcomisario y jefe de Caballería) Ernesto Sergio Weber, con lo cual no tenemos manera de saber cuál de los policías pudo haber efectuado el disparo desde el cual una de las postas que salieron del cartucho le pegó en el pecho a ‘Petete’”, afirma.

“Siempre digo que escuché la descarga cerrada que mató a ‘Petete’”, sostiene. Verdú había estado en la calle desde muy temprano. La tarde se le fue en la presentación de habeas corpus para liberar a los 220 detenidos que la cacería policial había arrojado. En la madrugada del 21 de diciembre, al llegar a su casa (después de acompañar a Adriana Calvo, titular de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, recientemente fallecida), supo por un mensaje que dejaron en su contestador que habían asesinado a Almirón. Además de militar en el Movimiento 29 de Mayo, el joven lomense tenía una activa participación en Correpi.

Publicado el 17 de diciembre en Revista Debate

Anuncios

~ por lomje en abril 17, 2012.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: